Historia Arquidiócesis de Yucatán

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Tocó en México a Yucatán cosechar las primicias de la fe católica, pues ya en 1511 náufragos españoles invocaban en su territorio el nombre del Señor Jesús. Dos mayas yucatecos, Julián y Melchor, fueron los primeros en ser catequizados y bautizados en 1517. El segundo colaboró como interprete con Hernán Cortéz en la primera predicación hecha con intérprete en Territorio Nacional en 1519. En ese mismo año, el P. Juan Díaz celebró en Cozumel, la primera Misa en tierra mexicana.

            La Iglesia de Yucatán comparte con la de Puebla el honor de ser la primera Diócesis de nuestro país, pues fue fundada por el Papa León X con la Bula Sacri Apostulatus Ministerio, del 24 de enero de 1519, siendo su primer titular D. Fray Julián Garcés.

            Los primeros Obispos no pudieron residir en Yucatán, lográndolo el 4o. de ellos, Fr. Francisco Toral, en 1562.

            Nuestros Obispos tienen como Catedral, la más antigua de tierra firme del continente americano, pues se terminó su construcción el año del Señor de 1598.

            Aunque la evangelización de Yucatán se inició desde 1535 con varios franciscanos encabezados por Fr. Jacobo de Testera y Fr. Florencio Bienvenida, a quien llamaron “el explorador” por su admirable travesía desde Guatemala a Yucatán, fue hasta 1544 que, con la guía de Fr. Juan de la Puerta, en forma por demás heroica y generosa, apóstoles franciscanos con los indios mayas y clero secular en las nuevas ciudades, a impulsos del Espíritu Santo, hicieron surgir nuestra Iglesia local de Yucatán, bajo la protección de la Stma. Virgen María, de tal modo que se puede identificar la civilización yucateca con la devoción a la Stma. Virgen María, como afirma Mons. Carrillo y Ancona.

            Para poner en vigencia en Yucatán los acuerdos del III Concilio Provincial Mexicano celebrado en 1585, Fr. Gregorio de Montalvo, nuestro 6º Obispo, celebró el I Sínodo Diocesano Yucatanense, del cual no se conservan las actas, y que no es tomado en cuenta en la lista oficial de Sínodos Diocesanos.

       En 1722, Mons. Juan Gómez de Parada, 20º Obispo de Yucatán, celebró el I Sínodo Diocesano, en el que entre otras cosas se proclamó la libertad de los indios mayas.

            Desde su fundación, la Iglesia yucateca ha desarrollado loable acción evangelizadora, cultural y de caridad, con la participación del clero diocesano y los religiosos.

            En el año de 1942, del 25 al 29 de noviembre se realizó el 1er. Congreso Eucarístico Diocesano, lográndose concentraciones superiores a las 50,000 personas, ejemplares en su orden y devoción.

            La Diócesis de Yucatán había sido elevada a Sede Arzobispal el 11 de noviembre de 1906, ejecutada el 14 de abril de 1907, siendo su primer Arzobispo Metropolitano Mons. Martín Tritschler y Córdoba quien ya desde 1900 gobernaba como Obispo la diócesis, quien sucedió como Arzobispo en 1944, Mons.Fernando Ruiz Solórzano.

[1] Cfr. ARQUICIÓCESIS DE YUCATÁN, Documentos conclusivos del Tercer Sínodo Diocesano, Mérida, Yucatán, México, 1992

            Del 25 al 27 de abril de 1945,  se celebró el Segundo Sínodo de la Iglesia local para reorganizar la Diócesis, una vez terminadas las persecuciones que, aunque con diversa intensidad, afectaron a la Iglesia mexicana por 30 años.

            De agosto de 1948 al 22 de agosto de 1949, se realizó el año Mariano Sacerdotal Diocesano, que culminó con la coronación pontificia de Nuestra Señora de Izamal ante numerosos prelados visitantes y enorme concurrencia del pueblo yucateco, consagrándose la Arquidiócesis al Inmaculado Corazón de María.

            Mons. Manuel Castro Ruiz fue consagrado Obispo Auxiliar del Sr. Ruiz Solórzano, el 27 de Diciembre de 1965. Fallecido Mons. Ruiz Solórzano, el Papa Pablo VI lo preconizó tercer Arzobispo de Yucatán, el 20 de septiembre de 1969, tomando posesión el 10 de Diciembre de 1969. Recibió el Palio Arzobispal el 11 de abril de 1970.

            En ese mismo año de 1970, se realizó en todo Yucatán la Cruzada de Oración en Familia, que tuvo un momento solemne en la magna concentración de unas 50,000 personas, realizada en la ciudad de Mérida.  En este importante y concurrido evento, se dió lectura al documento de la Santa Sede, con el que oficialmente fue consagrada la Arquidiócesis a la protección y patrocinio de la Virgen Santísima en su advocación de Izamal.

            Aunque desde el segundo tercio del siglo pasado fue constante y creciente la acción apostólica de los laicos, como ya lo había sido en los primeros años de la evangelización (siglo XVI), es en este nuestro siglo que se ha venido dando muy fuerte participación de los laicos en la acción pastoral, a través de numerosísimos movimientos y organizaciones de apostolado seglar, en comunión con sus pastores. Notable es también el aumento de presencia y servicio de los instituidos de vida consagrada en la Arquidiócesis.

            Actualmente, los límites territoriales de la Arquidiócesis coinciden con los del Estado de Yucatán, que forma parte de la República Federal Mexicana, siendo su superficie de39,430 kilómetros cuadrados (según últimos arreglos) y una población total aproximada de 1’362,240 habitantes. Los bautizados que profesan la religión católica son el 85.8 por ciento de la población total, es decir, 1’169,404 (datos del censo 1990).

            El número de parroquias y vicarías fijas es de 87. El número de sacerdotes diocesanos es de 158 y el de sacerdotes religiosos que laboran en la Arquidiócesis es de 33. La Diócesis también cuenta con 6 diáconos permanentes. Prestan sus servicios al Pueblo de Dios 276 religiosas y 20 hermanos religiosos, pertenecientes a 23 institutos de vida consagrada.

            EL III SÍNODO DIOCESANO:

            El 14 de agosto de 1988, en el parque deportivo Kukulkán, en la gran concentración con la que se clausuraba el Año Mariano Internacional convocado por Su Santidad Juan Pablo II, el Sr. Arzobispo, D. Manuel Castro Ruiz, convocó a todo el pueblo yucateco a realizar el III Sínodo Diocesano con el lema: “CAMINAMOS EN LA FE” (2 Cor. 5,7).

            Antes se consultó sobre la conveniencia de hacer un sínodo como respuesta a la inquietud del presbiterio de fijar criterios y unificar conceptos en orden a elaborar un plan de pastoral. El Consejo presbiteral, el 4 de mayo de 1988, manifestó su asentimiento para la convocación de un sínodo y el proyecto con el que se llevó a cabo.

            Para asegurar y facilitarle al pueblo su participación se crearon unas estructuras en el nivel de la parroquia llamadas “Centros Pastorales” y “Centros Familiares”. Estas sirvieron para motivar, informar y consultar a todos sin discriminación.

            El 14 de mayo de 1989, en la fiesta de Pentecostés, otra gran concentración marcó el comienzo de la realización del Sínodo que constaría de tres etapas.

            Dicha inauguración fue precedida por una “Asamblea Sinodal Inaugural”, la cual tuvo lugar en el Seminario Conciliar y comenzó desde la noche del jueves 11 de mayo, con una solemne Misa en la Catedral en la que fueron acreditados como sinodales los presbíteros, religiosos y laicos invitados y elegidos para participar en las Asambleas.

            La primera etapa del Sínodo fue clausurada diocesanamente con la celebración de la I Asamblea Sinodal, realizada del 14 al 17 de febrero de 1990 y, en el nivel popular, con celebraciones parroquiales, el domingo 18 por la tarde.

            Del mismo modo se hizo con los otras etapas.

            La segunda se clausuró en Octubre de 1991 con la celebración de la 2a. Asamblea Sinodal y con concentraciones significativas del pueblo, esta vez, en el nivel de decanato.

            En la tercera Etapa, primero se clausuraron los trabajos sinodales proyectados en Febrero de 1992 y, posteriormente, se celebró la finalización del histórico III Sínodo Diocesano con una Solemne Clausura que consistió en una Gran Concentración Diocesana el 3 de mayo de 1992, día de la Santa Cruz, en el año jubilar del V Centenario del inicio de nuestra Evangelización.

            En cada una de las celebraciones de clausura de las etapas se significaba el logro de los objetivos alcanzados y el compromiso de seguir adelante los trabajos del Sínodo, con la ayuda de Dios y bajo la protección de la Santísima Virgen.

            Al concluir el Sínodo, el Sr. Arzobispo, Don. Manuel Castro Ruiz, determinó que fueran preparados para su publicación los textos de las conclusiones sinodales

            La Diócesis de Yucatán la erigió el Papa Pio IV, el 19 de Noviembre de 1561, y la Arquidiócesis la erige el Papa Pio X, el 11 de Noviembre de 1906. Anteriormente, como no se habia definido la geografia de estas tierras de Yucatán, pertenecio a la Jurisdicción de Puebla de los Angeles, siendo el Primer Obispo Mons. Fray Julian Garces, OFM, que guio a la Iglesia de Yucatán de 1519 a 1541, nombro por el Papa Leon X. El 6 de Enero de 1542 se funda la ciudad de Mérida, por Francisco de Montejo, (El Mozo).
La Arquidiócesis de Yucatán, se encuentra en la región pastoral del sureste de México. Esta Provincia Eclesiástica de la Arquidiócesis de Yucatán abarca los Obíspados de Campeche y Tabasco, y la Prelatura de Quintana Roo. La superficie del territorio del Obispado de Yucatán es de 39, 340 Km2. Su población es de 1, 838,605 habitantes, de los cuales 1, 609,060 son católicos y 229,545 no son católicos.
En Yucatán hay 60 misiones de caridad y pastoral social. Cuenta con 152 templos de los cuales 102 son Parroquias. Hay 226 Sacerdotes, 25 Diáconos Permanentes, 24 religiosos profesos no sacerdotes, 520 religiosas profesas y mas de 7,000 Catequistas. Entre los sacramentos que se hacen al año en Yucatán, hay unos 33,253 Bautizados; 24,894 Confirmaciones; 24,443 Primeras Comuniones y 6,506 Matrimonios.

Mérida, Yuc. 3 de Mayo de 1992

 

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