Homilía Arzobispo de Yucatán – XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B

HOMILÍA
XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Ciclo B
Num 11, 25-29; Sant 5, 1-6; Mc 9, 38-43. 45. 47-48.

“Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela” (Mc 9, 43).

 

Ki’óolal lake’ex ka t’aane’ex ich maya, kin tsik te’ex ki’imak óolal yéetel in puksi’ikal. Bejla’e u T’aan Yuumtsile’ ku ya’alik to’one’ u ti’al páajtalil okol tu ajawil ki’ichkelem Yuume’, k’abet k’osik tu chuum le ba’alo’ob ku bisko’on tí k’eban.

 

Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este domingo vigésimo sexto del Tiempo Ordinario, día en el cual concluye el mes de la Patria. Hoy también es el día en el que termina el mandato de nuestro Sr. Gobernador, Rolando Zapata Bello, a quien le agradecemos todos sus afanes y desvelos en favor de nuestro estado de Yucatán durante estos pasados seis años: Dios nuestro Señor será su mejor juez y su mejor recompensa. Que Él lo lleve siempre por el camino del bien y del servicio a los demás.

Y en consecuencia, mañana lunes primero de octubre inicia su mandato el nuevo Gobernador Electo, Mauricio Vila Dosal, a quien hoy encomendamos en nuestras oraciones en cada Eucaristía para que los próximos seis años sea guiado por el Espíritu Santo, buscando el bien común y la justicia, así como el desarrollo integral de todos los habitantes de este gran Estado, particularmente de los pobres y marginados, y conservando la paz tan deseada y difícil de construir para otros lugares de México. El Sr. Gobernador Electo mencionó a algún medio de comunicación cuáles son los desafíos que le esperan en su gobierno, y yo quiero añadir a esos desafíos uno muy importante en la actualidad para Yucatán, para México y para el mundo, el desafío del cuidado de la ecología integral, y particularmente por el tema del agua, que es un vital líquido: por encima de cualquier interés económico está la preservación del agua para nuestra ciudad, para las futuras generaciones y para el mundo entero, “porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa” la preservación del ecosistema (cfr. LS 36). Dios bendiga a nuestro nuevo Gobernador.

El evangelio de hoy según san Marcos, comienza hablando de la expulsión de demonios, que practicaban otros que no eran discípulos de Jesús. El exorcismo es un ritual que se ha practicado en la Iglesia siempre, pero con la conveniente discreción, para no suscitar el morbo de los curiosos o de otras personas con alguna clase de trastorno mental. Si alguien tuviera un caso especial que cree que debe ser atendido como posible posesión diabólica, acérquese con confianza a su sacerdote y expóngale su caso, así él decidirá si es oportuno llevar a la persona necesitada ante los exorcistas de la diócesis. Nadie necesita acudir a otro lugar fuera de nuestra Arquidiócesis.

Al igual que san Juan apóstol en el evangelio de hoy, quien quería prohibir a los que expulsaban demonios sin ser de su grupo que lo siguieran haciendo; algo semejante pasa en la primera lectura, tomada del Libro de los Números. Yahvéh Dios tomó del espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta ancianos que habían sido convocados, los cuales se pusieron a profetizar; sin embargo dos hombres que se habían quedado en el campamento recibieron también el espíritu que se posó sobre ellos y se pusieron igualmente a profetizar. Josué le pidió a Moisés que les prohibiera a estos dos profetizar, a lo que Moisés respondió: “¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el Pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor” (Num 11, 29).

Hoy en día el Espíritu Santo ha descendido sobre ti el día de tu Bautismo y el día de tu Confirmación, también ha descendido sobre sus ministros el día de nuestra ordenación: no apaguemos al Espíritu en nuestras vidas, no lo dejemos fuera de nuestro corazón, permitamos en cambio que él dirija todos nuestros pensamientos, palabras y obras, así a diario estaremos expulsando al demonio de nuestra existencia e iremos profetizando con el testimonio de nuestra vida.

Recuerdo que a los dos días de mi ordenación episcopal, fui a celebrar la santa misa a mi parroquia y al llegar a la colonia donde crecí en Monterrey, me esperaba una pequeña multitud de vecinos; tocaba la banda de guerra a la que yo pertenecí en la misma escuela secundaria y de la casa de la esquina, don Roberto Castillo me esperaba con una jarra de agua y un vaso para ofrecerme de beber en aquellos calores de agosto. En aquel momento yo recordé las palabras que hoy Jesús dice en el evangelio: “Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa” (Mc 9, 41). En nuestro pueblo hay mucha gente sencilla de una fe muy grande que ama a sus sacerdotes. Cuanto más nos quiere y consiente nuestra gente, los sacerdotes y todos los ministros hemos de esforzarnos por corresponder en fidelidad a nuestra vocación, en amor y entrega generosa al Señor, así como a nuestros fieles.

Hemos de tener un respeto muy grande a toda esa gente de corazón sencillo y de una fe enorme, que son la mayor parte de las personas en Yucatán. Jesús nos amonesta y señala la gravedad que hay en escandalizar a una de estas personas. Así lo dice en el evangelio de hoy: “Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valiera que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar” (Mc 9, 42). Cada una de esas personas significa para los sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosas, religiosos y apóstoles laicos, una gran responsabilidad para darles siempre el mejor de los ejemplos junto con un testimonio de vida cristiana, y así de este modo ellos nos impulsen a la santidad.

Cuando uno de los candidatos a la presidencia de la República durante el pasado proceso electoral, propuso cortar la mano a los ladrones y otras penas semejantes a los delincuentes, muchos se rieron de él, pero un cierto porcentaje de la población le aplaudió estas propuestas a causa del cansancio ante la impunidad que ha imperado en nuestro País. En el evangelio de hoy Jesús se expresa con el estilo literario y cultural propios del judaísmo de aquel tiempo en formas muy vivas y extremas, diciéndonos cómo hemos de rechazar la tentación cortándonos la mano, el pie o sacándonos un ojo, si esos miembros son para nosotros la ocasión del pecado.

Esto no hay que tomarlo al pie de la letra, ya que esto nos habla de la radicalidad que supone tomar en serio el seguimiento de Cristo: para serle fiel a él, ¿a qué personas debo cortar, qué programas de televisión, qué costumbres, qué lugares, qué bebidas o qué comidas? Si hago bien mi examen de conciencia, el Espíritu me descubrirá qué debo cortar para vivir fielmente como discípulo del Señor. El Reino de Dios bien vale la pena de cortar con todo eso.

Hoy en día, en los jóvenes hay una hipersensibilidad a todo lo que signifique mandato o ley, porque tienen muy en alto el valor de la libertad, así como la capacidad del individuo para tomar buenas decisiones. Este pensamiento es un estilo cultural que algún día no muy lejano pasará. En cambio, los jóvenes lo mismo que los adultos, si tomamos la Palabra de Dios, la leemos y la meditamos, vamos a encontrar belleza en los mandamientos divinos, vamos a poder proclamar con convicción el salmo 18 que hoy recitamos diciendo: “Los mandamientos del Señor alegran el corazón”.

En la segunda lectura el apóstol Santiago habla con mucha dureza contra los ricos diciéndoles: “Lloren y laméntense, ustedes los ricos, por las desgracias que les esperan” (Sant 5, 1). Por supuesto que todos sabemos que hay riquezas fundadas sólo en el trabajo y la bendición de Dios, al igual que hay gente rica que es muy justa en el trabajo de sus empleados así como también muy generosa con los necesitados.

En este caso, Santiago se refiere a los ricos sin escrúpulos ni ética, que han amasado sus fortunas defraudando a otros y haciendo toda clase de negocios sucios. Por eso dice: “El salario que ustedes han defraudado a los trabajadores que segaron sus campos está clamando contra ustedes; sus gritos han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos” (Sant 5, 4). Practiquemos la justicia y la caridad como cristianos que somos.

Ya que el Sínodo de los Obispos sobre “Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional” se celebrará del 3 al 28 de octubre próximo, terminemos con la oración del Papa Francisco por el éxito del Sínodo:

Señor Jesús, tu Iglesia en camino hacia el Sínodo dirige su mirada a todos los jóvenes del mundo.
Te pedimos para que con audacia se hagan cargo de la propia vida, vean las cosas más hermosas y profundas y conserven siempre el corazón libre.
Acompañados por guías sapientes y generosos, ayúdalos a responder a la llamada que Tú diriges a cada uno de ellos, para realizar el propio proyecto de vida y alcanzar la felicidad.
Mantén abiertos sus corazones a los grandes sueños y haz que estén atentos al bien de los hermanos.
Como el Discípulo amado, estén también ellos al pie de la Cruz para acoger a tu Madre, recibiéndola de Ti como un don.

 

Sean testigos de la Resurrección y sepan reconocerte vivo junto a ellos anunciando con alegría que tú eres el Señor.
Amén.

Cfr. http://www.synod2018.va/content/synod2018/es/el-papa-y-los-jovenes/oracion-del-papa.html

Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!

 

+ Gustavo Rodríguez Vega
Arzobispo de Yucatán

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