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 Fernando Ruiz y Solorzano

† (22 ene 1944 – 15 May 1969)
II.ARZOBISPO DE YUCATÁN
37 OBISPO

El 22 de enero de 1944 el papa Pío XII preconizó como arzobispo de Yucatán a monseñor Fernando Ruiz Solórzano, nacido en Pátzcuaro, Michoacán, el 10 de octubre de 1903.

Tomó posesión como arzobispo el 14 de abril de 1944 y falleció el 15 de mayo de 1969 durante un viaje en trasatlántico con destino a Roma, apenas un mes después de que celebró sus bodas de plata episcopales.

En abril de 1969, para la celebración de aniversario llegaron como invitados los obispos Jesús Acevedo, José Jesús García Ayala, José de Jesús Tirado Pedraza y Victoriano Álvarez, de Morelia, Campeche, Ciudad Victoria y Apatzingán, respectivamente.

La fiesta se realizó el 16 de abril y comenzó desde la mañana con un retiro en la Casa de la Cristiandad, dirigido por el obispo Tirado Pedraza, al que acudieron 120 sacerdotes de Yucatán, Tabasco y Campeche.

Luego el clero ofreció un homenaje y una comida durante la cual el arzobispo recibió como obsequio un cuadro de Nuestra Señora y el Niño, y un pergamino con ramillete espiritual.

La misa se celebró a las 7:30 de la noche en la Catedral. Asistieron cientos de fieles. “Yucatán es un espectáculo para el mundo”, dijo el arzobispo conmovido por el paisaje de solemnidad que no cabía en el marco del templo mayor. Esa noche estrenó un atuendo confeccionado por las Madres de la Cruz.

En su camino al altar, monseñor Ruiz Solórzano estuvo acompañado por los obispos visitantes y por el obispo auxiliar Manuel Castro Ruiz.

En el presbiterio estuvieron el canónigo José de Jesús López Ortega, diácono de la misa; los obispos de Morelia, Apatzingán, auxiliar de Yucatán, Ciudad Victoria, Campeche y el presbítero Alberto Castillo, vicario de la iglesia de Santiago. Amenizaron la misa colegialas y la Schola Cantorum del Seminario.

El Evangelio estuvo a cargo del canónigo López Ortega. La homilía, de monseñor Ruiz Solórzano. Durante la celebración el padre Castillo leyó una carta del papa Paulo VI en la que felicitaba a monseñor por sus bodas de plata episcopales.
Después de la misa el Club Serra ofreció un banquete en los jardines del Seminario, al que asistieron como invitados el cónsul de Estados Unidos, Wílliam H. Narben.

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