Mensaje con Motivo del 1° Aniversario de Ordenación Episcopal de Mons. Pedro. Mena Díaz

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS
QUE PEREGRINA EN YUCATÁN Y EN ZUGLIO, ITALIA,
CON MOTIVO DEL 1º ANIVERSARIO DE ORDENACIÓN EPISCOPAL
DE MONS. PEDRO S. DE J. MENA DÍAZ

 

“Nuestra fe, es la que vence al mundo” (1 Jn 5, 4).

 

Hermanos en Cristo Jesús:

Hoy 18 de julio de 2018 se cumple un año de mi Ordenación Episcopal, de manos del Arzobispo Don Gustavo Rodríguez Vega.

Lo estoy celebrando de un modo muy peculiar, dirigiendo los Ejercicios Espirituales de los Misioneros de la Natividad de María en el pueblo de Santa Ana del Conde, cerca de León, Guanajuato.

Como hombre de fe, pienso que así lo quiso la Providencia: dedicar estos días a la meditación y contemplación de lo que ha sido el paso de Dios por mi vida, y a través de mi vida, a la vida del pueblo de Dios.

Viene a mi mente nuestra Madre y Maestra de la contemplación, María santísima, a quien le pido que, así como meditaba y guardaba en su corazón todas las cosas, así me ayude a contemplar este año de obispo para reconocer lo que no ha ido por la voluntad de Dios -por lo que pido perdón- y al mismo tiempo, pedir abundantes gracias para vivir mi vocación de pastor de manera cada vez más comprometida.

El recuento de las experiencias vividas me lleva a decirle al Autor de la llamada: desde lo más profundo de mi corazón, ¡gracias Dios! por todo lo que me has dado a lo largo de vida y del ministerio episcopal al que me has llamado.

Gracias por la experiencia vivida con mi diócesis titular de Zuglio, en Italia. Con ellos mantengo una comunicación frecuente y me hacen contemplar la universalidad de la Iglesia; gracias al párroco don Giordano y a toda esa maravillosa gente; que la Virgen de Guadalupe y san Cromancio intercedan por ellos.

Gracias por la experiencia vivida en Angola, gracias a los Misioneros de Guadalupe que hicieron posible contemplar esta parte de la Iglesia Universal, quienes con su amistad, alegría y sencillez nos dicen: ¡Cristo está vivo y presente entre nosotros!

Gracias, muchas gracias al querido pueblo que peregrina en Yucatán. Gracias al Señor Arzobispo don Gustavo, por la confianza depositada en mí, por ser un buen maestro en las responsabilidades del episcopado. Gracias al Arzobispo Emérito don Emilio Carlos, por sus palabras de aliento. Gracias a mis compañeros caminantes del Mayab, mis hermanos presbíteros, porque he constatado una vez más su entrega generosa en su ministerio y me han permitido gozar la belleza de la fe de nuestro pueblo.

Gracias a todas las Congregaciones e Institutos de Vida Consagrada que me han participado de su carisma y por todas sus muestras de afecto.

Gracias a mi gran familia de sangre. El recuerdo de doña Fina y de don Pedro, de Manuel y Rodrigo -que de Dios gocen- me hace sentir acompañado permanentemente. A mis hermanos, sobrinos, tíos, primos, que han estado siempre cerca de mí, les agradezco infinitamente su apoyo y solidaridad.

En esta misión que el Señor me encomendó, quiero ser congruente con mi lema episcopal: “Nuestra fe es la que vence al mundo”; por ello cada vez que proclamo junto con el pueblo el Credo, le pido a Dios que: “aumente mi fe” (Mc 9, 24) para seguir colaborando firmemente como obispo auxiliar y estar cada vez más cerca de nuestro pueblo en las mas diversas situaciones que vamos viviendo, sobre todo en donde la fe es puesta a prueba por fuerzas que quieren negar la existencia de Dios y, en consecuencia, negar la necesidad de la Iglesia.

Pero la fuerza de Dios es más grande que la fuerza del hombre; por eso grito: ¡Creo en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo! ¡Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica!, y pido como sucesor de los apóstoles, que el Espíritu Santo me dé la luz, la gracia y la fuerza para que entregue con mayor convicción mi vida por la salvación de los hombres.

En comunión de oraciones les bendice:

 

+ Pedro S. de J. Mena Díaz
Obispo Titular de Zuglio y Auxiliar de Yucatán.

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